Comprar codornices — en qué fijarse en casa del criador
Por qué conviene ver el plantel antes de comprar, qué habla a favor de los huevos, de los pollitos o de las aves adultas, y cuántas codornices tienen sentido en un primer grupo.
Compre donde le dejen ver el plantel con sus propios ojos, y empiece con menos aves de las que en realidad quiere. Para la mayoría de los principiantes, las aves jóvenes a punto de empezar a poner son la entrada más tranquila: usted ve lo que se lleva y no necesita ni incubadora ni criadora. Un vendedor que responde de buena gana y que además pregunta es ya lo más importante.
Huevos para incubar, pollitos o aves adultas
Todos los caminos llevan a un grupo de codornices, pero cada uno pide algo distinto: equipo, tiempo y disposición a lidiar con las bajas y con los machos.
| Qué compra | A favor | En contra |
|---|---|---|
| Huevos para incubar | Baratos, mucha variedad de color donde elegir, sin riesgo de traer enfermedad con las aves, se pueden enviar | Hacen falta incubadora y experiencia, la tasa de nacimiento es incierta, la mitad más o menos sale macho |
| Pollitos | Una experiencia, baratos, las aves crecen en su manejo | Hace falta fuente de calor, el sexo sigue abierto, la fase más delicada de la vida corre por su cuenta |
| Aves jóvenes a punto de poner | Se puede determinar el sexo, usted ve el estado de las aves, poca espera hasta el primer huevo | Más caras, tienen que adaptarse a otro manejo |
| Hembras adultas en puesta | Huevos enseguida, aves robustas | La edad suele estar poco clara, el mejor periodo de puesta puede haber pasado, un vendedor rara vez suelta buenas aves sin motivo |
Con los huevos y con los pollitos va una verdad incómoda: cerca de la mitad de las aves son machos, y no puede tener más de uno por cada tres a cinco hembras sin que el grupo lo pague. Si no está dispuesto a decidir de antemano adónde irán los machos sobrantes, compre hembras directamente.
Cómo se reconoce un plantel bien llevado
Acérquese hasta allí. Media hora de visita dice más que cualquier anuncio.
- El olor. Agáchese: a la altura de las aves se huele lo que de pie no llama la atención. Un olor punzante a amoniaco es la señal más elocuente que existe — significa humedad, exceso de aves o limpieza demasiado espaciada.
- La sequedad. Una cama que se desmenuza en vez de apelmazarse. Las manchas húmedas bajo el bebedero y bajo los sitios de descanso son el comienzo de casi todos los problemas.
- Espacio y estructura. Refugio, un baño de arena seco, varios comederos y bebederos repartidos por el espacio en vez de todo en una esquina.
- Las aves mismas. Plumaje liso y limpio, ojos claros y bien abiertos, respiración silenciosa. El grupo debería reaccionar ante usted — acercarse o huir, pero no quedarse ahí indiferente.
- La mansedumbre. Las aves que se manejan a diario están atentas pero no entran en pánico. Un grupo que sale volando en bloque se ha manejado poco.
- Ganas de informar. La mejor prueba es una pregunta que no tiene respuesta bonita: cuántas aves ha perdido usted el año pasado. Quien responde con calma y con detalle lleva un plantel. Quien esquiva o dice «ninguna» no.
- La edad de las aves. Un criador la sabe, y sabe también la de los reproductores. Si nadie es capaz de decir una fecha de nacimiento, los registros están en el mismo estado que la caseta.
Preguntas antes de comprar
- Qué edad exacta tienen las aves y de qué nacimiento vienen.
- Qué están comiendo ahora, de qué marca y con qué tamaño de grano. Necesita una pequeña reserva para el cambio.
- Si son hermanos. Para levantar una línea de cría hacen falta dos líneas sin parentesco; si no, dentro de dos años estará atascado.
- Si todas las aves vienen del plantel propio del vendedor y cuándo entró en él por última vez un ave de fuera.
- Si ha habido enfermedades, bajas o tratamientos en los últimos meses.
- Cómo están alojadas las aves — suelo con cama o rejilla, dentro o fuera.
- Con hembras: si ya ponen y desde cuándo.
- Qué hay que hacer con papeles, identificación y registro. Las exigencias de venta, de registro y de higiene se regulan de forma distinta según la región y la comarca; lo que vale es la información de su oficina veterinaria o de su administración local. Aclare eso antes de la compra, no después.
Con cuántas aves empezar
Para un primer plantel se han acreditado los grupos pequeños — en la tenencia aficionada muchos empiezan con unas cinco a diez aves. La codorniz es un animal de grupo; por debajo de cuatro aves la cosa se pone inquieta, y un ave sola no es una opción.
Sobre la proporción: si solo quiere huevos para la cocina, tenga un grupo de hembras. Es la opción más tranquila, las hembras ponen igual sin macho, y no hay aves acosadas ni escándalo de madrugada. Si quiere criar, se les añade un macho por cada tres a cinco hembras — menos hembras por macho significan dorsos pelados e inquietud. Dos machos en un grupo pequeño casi nunca sale bien.
Llévese, si puede, todas las aves del mismo sitio y de la misma edad. Un grupo compuesto de dos planteles trae dos historiales sanitarios y un orden jerárquico todavía por pelear.
El transporte
El transporte es la hora más dura en la vida de un ave comprada. Que sea corta y aburrida.
- El recipiente: una caja de transporte sólida y oscura, o un cartón con muchos agujeros pequeños, lo bastante bajo para que las aves no puedan volar hacia arriba. El suelo va con cama, para que no resbale.
- Sepárelas si van machos entre ellas o si vienen de grupos distintos. En poco espacio se picotean. No llene de más, pero tampoco sea demasiado generoso: las aves no deben ir dando tumbos por la caja.
- El calor es más peligroso que el frío. Un coche al sol se convierte en una trampa en minutos. Conduzca en el fresco de la mañana o por la tarde, ponga la caja en el hueco de los pies y no deje nunca el vehículo parado al sol. Con helada vale lo contrario: corto y sin corriente.
- El agua no va en la caja: se derrama y empapa a las aves. En trayectos largos, una rodaja de pepino es la solución más simple.
- Vaya derecho a casa, sin una segunda parada.
Los primeros días en casa
Meta las aves y déjelas en paz. Primero el agua, luego el pienso al que están acostumbradas en casa del vendedor, que cambiará por el suyo despacio a lo largo de una o dos semanas. Un cambio brusco de pienso junto con el viaje y un entorno nuevo es una carga de más.
Los primeros días, sin visitas y sin manipulaciones que no tengan un motivo. Cuente con que las hembras no pongan durante una o dos semanas: es normal y no es señal de una mala compra.
Si ya tiene codornices, mantenga aparte a las nuevas al principio: su propio espacio, su propio equipo, atendidas siempre las últimas, durante dos o tres semanas. Después lo mejor es meter los dos grupos a la vez en una zona recién montada, para que nadie esté defendiendo un territorio.
Por qué las gangas de los anuncios casi nunca lo son
Contra los anuncios clasificados no hay nada que decir — muchos buenos criadores anuncian ahí. Contra la ganga sí. Las ofertas llamativamente baratas rara vez son generosidad: casi siempre son una de estas tres cosas. Se está deshaciendo un plantel porque tiene problemas; las hembras han pasado su mejor periodo de puesta; o son machos sobrantes vendidos como «codornices».
Tres puntos marcan la diferencia entre un anuncio y una compra:
- Recoger en casa del vendedor en vez de una entrega en un aparcamiento. Quien no quiere enseñar el plantel tiene un motivo.
- Un vendedor que pregunta. A quien le da igual adónde van sus aves también le dio igual cómo estaban.
- Localizable después. Un criador al que puede llamar dentro de cuatro semanas con una duda vale más que la diferencia de precio.
Lo que se ahorra en la compra es poco al lado de lo que cuesta un ave comprada enferma: en tiempo, en aves y en ganas.